Vida y Obra de Humberto Fernández Morán

  • Rasgos Biográficos

En las primeras décadas del siglo XX, Venezuela era un país rural con una economía incipiente, sostenida principalmente en el comercio de café, cacao, ganado, cuero y oro, donde apenas se iniciaba la explotación petrolera. El Maracaibo de entonces, un pujante puerto comercial con desarrollo de industria y comercio, recibía a las compañías petroleras e inmigrantes que cambiarían para siempre el rasgo rural de la región y la dinámica de vida del venezolano. En esta nación de casas de barro y caminos agrestes, que empezaba a abrirse al avance de la modernidad, vino al mundo el 18 de febrero de 1924 Humberto Fernández Morán Villalobos, hijo de Luis Fernández Morán y Elena Villalobos.

Parte de su infancia transcurrió entre Maracaibo, Curazao y Nueva Cork. Su padre, opositor al régimen gomecista, decidió abandonar el país con su familia cuando Humberto era un niño. Allí comienza el peregrinar que marcó su vida de viajero lleno de añoranzas por su patria. En 1936, la familia volvió por corto tiempo al país y Fernández Morán realizó una reválida del bachillerato en el Colegio Alemán de Maracaibo, ubicado en aquel entonces en la Casa de la Capitulación. A partir de esta permanencia en la ciudad, recuperó su contacto con la sociedad marabina y cultivó amistades entrañables que conservó hasta el final de su vida.

Algunas anécdotas referidas por sus compañeros del colegio cuentan que tenía un carácter reflexivo y no atendía a los juegos de la adolescencia. Era común en los recreos verlo deliberar con el profesorado en distintos idiomas; ese genio potencial le ganó el apodo entre sus compañeros de “yes, yes I know”, debido a su agilidad de pensamiento.

En 1937, ingresó en el instituto Schulgemeinde Wichersdorf de Sallfeld, en Alemania, donde cursó estudios de secundaria. En 1939, a la edad de 15 años ingresa a la Universidad de Munich, Alemania. El 1 de junio de 1944, en plena II Guerra Mundial, apenas seis días antes del desembarco de las tropas aliadas a las playas de Normandía, se graduó en Medicina con distinción summa cum laude resguardado en un sótano, bajo un bombardeo.

En 1945, regresa a su país y obtiene al año siguiente la equivalencia del título de Médico Cirujano en la Universidad Central de Venezuela, tras especializarse en Medicina Tropical. Luego en 1946, entró como interno residente en la Universidad George Washington, en Washington DC, para especializarse en el estudio de la patología del sistema nervioso.

En 1947 regresa a Europa, donde inició formalmente su carrera como investigador en Microscopía Electrónica en el Instituto Nobel de Física Nuclear, en Estocolmo, Suecia. En 1951, recibió el grado de Maestría en Biología Celular y Genética en el Departamento de Investigaciones Celulares y Genéticas del Instituto Karolinska, y en 1952 obtuvo el Doctorado en Filosofía, mención Biofísica, en la Universidad de Estocolmo. Allí desarrolló el concepto de crioultramicrotomía y la cuchilla de diamante, los primeros trabajos que le dieron prestigio internacional.

En sus años de estudios doctorales conoció a Anna Browallius, quien sería su compañera y madre de sus hijas Brígida Elena y Verónica, la primera, matemática y la segunda bióloga.

Fernández Morán retorna a Caracas en 1954 y se embarca en el proyecto de construcción del Instituto Venezolano de Neurología e Investigaciones  Cerebrales (Ivnic), el cual se asentó en el tope de una montaña, Los Altos de Pipe. Para ese entonces, el joven investigador tenía una clara idea de lo que quería hacer en su país: trabajar en Medicina Tropical y estudiar la estructura fina del sistema nervioso, tomando como muestras insectos y animales del trópico, además de lograr materializar el proyecto de un centro de investigación que pudiera ser una referencia continental y mundial en el horizonte científico.

Humberto Fernández Morán asume el Ministerio de Educación el 13 de enero de 1958, diez días antes del derrocamiento cívico-militar que reinstauró la democracia. Luego de las acciones del 23 de enero, la situación de Venezuela se transformó sensiblemente para el científico venezolano y aunque en principio intentó permanecer en el país, manteniendo su trabajo como investigador en el Ivnic, el clima general derivado del cambio político lo llevó a emigrar a Boston meses después.

Durante su exilio voluntario, inició su etapa más productiva de la investigación. En 1962, fue nombrado profesor titular de Biofísica en la Universidad de Chicago. En 1967 le fue conferida la silla profesional A. N. Pritzker de la División de Ciencias Biológicas de la Escuela de Medicina de esa Universidad. Ostentó desde 1953 el sillón XXVI de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales en Caracas.

En 1969, la Asociación Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) le confió el estudio de las rocas lunares traídas por el Apolo 11.

El Dr. Humberto Fernández Morán fallece el 17 de marzo de 1999 en Estocolmo, Suecia. Aunque su amplia producción intelectual era reconocida sobre todo por la comunidad científica internacional, no rompió sus vínculos afectivos con su tierra natal, a la que dedicó proyectos de alta envergadura como un Centro de Investigaciones Tecnológicas para la región de Guayana y el Centro Politécnico de Estudios para Occidente, orientado éste a la investigación en los campos petrolero, petroquímico, petrofísico, agropecuario y ecológico en el Zulia. Muchos de estos proyectos, no obstante, no llegaron nunca a concretarse.

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