Estetica del Poder

Miércoles a Domingos de 10:00 am a 3:00 pm

15 diciembre, 2017

“Estética del Poder. Fotografías 1980 – 2013” de Esso Álvarez, bajo la curaduría de Félix Hernández y museografía de Daniel Hernández.

La mirada retrospectiva de Esso se constituye en un corpus de trabajo de poco más de tres décadas de reflexión y crítica social que arrojan múltiples interpretaciones y matices sobre el poder y nuestra historia de las costumbres, hábitos y creencias que han construido y construyen nuestra sociedad.

La exposición la constituyen 505 fotografías.

EL DERECHO A OBSERVAR

El Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, MACZUL, presenta la exposición Estética del poder. Fotografías 1980-2013, del comunicador social y fotógrafo Esso Álvarez, en su compromiso y labor facilitadora y responsable por legitimar y difundir el arte de la fotografía. La mirada retrospectiva de Esso se constituye en un corpus de trabajo de poco más de tres décadas de reflexión y crítica social que arrojan múltiples interpretaciones y matices sobre el poder y nuestra historia de las costumbres, hábitos y creencias que han construido y construyen nuestra sociedad. Susan Sontag sostiene que las fotografías alteran y amplían nuestras nociones de lo que merece la pena mirar y de lo que tenemos derecho a observar. Y esto es lo que Esso propone, nos altera y amplía nuestra noción de sociedad al presentárnosla como lugar particular suspendido entre la superficie visible y la profundidad histórica de las imágenes que se debaten entre la cercanía de una cruda realidad y la mayor de las idealizaciones. Por lo que quiero expresar nuevamente nuestra más profunda satisfacción por esta exposición, que permite al MACZUL consolidar su campo de actuación en coherencia con los impulsos de rigor para la atención a las expresiones artísticas de la contemporaneidad.

Lourdes Peñaranda

Presidenta Museo de Arte Contemporáneo del Zulia

LAS FUENTES DEL PODER ORGÁNICO

Presentar el trabajo creativo de Esso Álvarez supone un ejercicio obligado de reflexión. El artista es reconocido como una de las figuras más notables de la fotografía documental y el reporterismo gráfico de la Venezuela contemporánea, un género del periodismo en el que ha puesto a prueba su

capacidad técnica e inventiva para captar realidades que se traducen en imágenes vitales y poéticas, considerando la urgencia, precisión e inmediatez que demandan los sucesos noticiosos. Durante toda su trayectoria se ha empeñado en lograr fotografías honestas basadas en la observación social y el trato humano directo, métodos en los que se advierte la influencia confesa de Henri Cartier-Bresson, quien afirmaba que «fotografiar es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira», una idea que el autor francés sintetiza bajo el concepto de «instante decisivo». Dentro de estas coordenadas las obras de Álvarez inducen al análisis crítico o conmueven hasta el arrobamiento, ya sea que traten sobre las acciones que nutren las fuentes del poder orgánico en las sociedades modernas; la cálida intimidad de la convivencia familiar y las relaciones con vecinos, amigos y amantes; o el desaliento que exhiben hombres y mujeres en las calles de Caracas, Londres, La Habana, Glasgow, París o Edimburgo.

En esta ocasión, toda la actividad plástica desarrollada por el artista entre 1980 y 2013 ha sido objeto de una investigación cuyos resultados se resumen en los contenidos formulados en la Estética del poder, un planteamiento en el que cuestiona el poder como «forma de vida» a la que aspiran los actores de la política, la economía, los medios de comunicación y la cultura, convertidos en auténticos modelos de representación que, desde distintos escenarios y con propósitos específicos, dotan de sentido a las imágenes que estructuran el gran rompecabezas de su producción fotográfica. El proyecto museológico fue concebido para la Galería de Arte Nacional —lugar de inicio de la presentación en julio de 2016— con la posibilidad de extenderse a otros espacios de nuestro territorio, de norte a sur y de este a oeste. La exposición es un homenaje a las impresiones sobre gelatina de plata, razón por la que el tradicional «blanco y negro» suma el mayor número de las instantáneas, mientras el color se reduce a un par de acentos puntuales que se aprecian en los ensayos Mal de origen (a Petre Maxim), Batiburrillo, Senti_miento (a John Cage) e Instante íntimo.

En las obras que conforman la muestra —una selección de 505 reproducciones correspondientes a 27 ensayos—, la fuerza de las imágenes y la lucidez de los conceptos son reforzadas con el audaz diseño museográfico de Daniel Hernández, donde se expresa sin afeites la franqueza de la fotografía. Las obras se integran para formar grandes conjuntos «murales» a los que se anexa, fuera del formato, una pieza capital destinada a prologar el discurso y complementar el esquema espacial. En este capítulo sobresale la estampa de Irene Sáez en su intento fallido por transformarse en la versión criolla de Evita Perón (Ensayo: Fotocracia), Carlos Andrés Pérez con una extensa sombra unida a un globo terráqueo en alegoría a su estrafalaria pretensión de proyectarse como líder mundial (Ensayo: CAP) y Hugo Chávez en uno de sus repetidos performances como profeta y salvador del pueblo (Ensayo: Hugo Chávez). Los dos presidentes constitucionales representan las caras «antagónicas» más famosas del populismo perverso que ha marcado las últimas cuatro décadas de la política nacional. En otros casos simplemente se destaca una foto en el centro del «mural» para valorar la presencia de color, la peculiaridad de la composición o la carga de simbolismos que adquieren ciertas imágenes; así sucede con el busto de Bolívar cubierto de estiércol (Ensayo: Batiburrillo) y el autorretrato que divide por el eje central, en dos mitades iguales entre «izquierda y derecha», la silueta espectral del propio artista como reflejo de la sombra colectiva del país (Ensayo: Ella, la única).

Álvarez transfiere a la fotografía su sentido de responsabilidad y compromiso con el «hombre» en cuanto ser social de dimensión histórica, lo que hace que la obra se cargue de verdad, conciencia y sensibilidad, características distintivas de los relatos que ofrecen las dinámicas sociales. Por otra parte en la serie de retratos se percibe una mirada afectiva y cercana que incluye a los miembros del entorno privado que ocupan su vida, a los protagonistas de la historia reciente del país y a un grupo de figuras internacionales relevantes como Gabriel García Márquez, René Burri, François Mitterrand, Carlos Salinas de Gortari, Joan Manuel Serrat, Robert Delpire, Fidel Castro, Alberto Korda y otros. Esta cercanía deriva de la «seducción» desplegada por Álvarez sobre los personajes que atraviesan la lente de la cámara, un recurso capaz de generar la confianza necesaria para hacer del hecho fotográfico un acto libre y revelador; por tanto, los «momentos atrapados» a cada uno de ellos permiten conservar y amplificar la tradición cultural del documento a favor de la historia.

Como consecuencia de los diversos estudios y prácticas estéticas, la exposición se convierte en un escenario donde los asistentes se preparan para una gran función, la de mirar y examinar la realidad a partir de la información que aportan las fotografías. A este respecto, el retrato de Irene Sáez ubicado al comienzo del recorrido —que muestra a la reina de belleza y dirigente política de espalda y con un sugerente y simbólico peinado en forma de espiral— nos introduce en una corriente vertiginosa de imágenes que describen un segmento importante de la memoria gráfica de Venezuela. La experiencia entraña el reconocimiento y comprensión de los fenómenos políticos, sociales y culturales que han dominado nuestro tiempo, además de establecer una relación dialógica con la historia del artista; una crónica fraguada desde la perspectiva autobiográfica y apoyada en una suerte de «instalación» con libros, revistas, catálogos y periódicos —archivo de datos publicados sobre el autor— que, combinados con sus comprobantes de identidad, sientan el orden de una lógica personal. La propuesta también explora las nociones de documento, texto, índice y registro, contenidos que remiten a los postulados del conceptualismo. En estos términos, resulta imperativo el acto de «curiosidad inducida» —relativo al arte de participación— dirigido a revisar el material que reseña varios episodios de su vida, referencias que orientan la «construcción» del retrato más verista y revelador de la «estética del poder comunicacional» que encarna Álvarez.

Luis Velázquez

Investigador de artes plásticas

El poder conciliador de la fotografía

Tal vez, nunca antes del 24-07-2016, se vio en la Galería de Arte Nacional una muestra fotográfica individual de tanta fuerza expresiva y de comunicación como Estética del poder, del periodista, fotógrafo y artista venezolano Esso Álvarez.

Si bien es cierto que por la GAN pasaron, con brillo y resplandor, los mejores fotógrafos de Venezuela —que son muchos—, esa exposición causó gran impacto visual y sacudió el imaginario de las personas que fueron a visitarla en Caracas. Quienes la verán en otros centros artísticos del mundo, se encontrarán con unas cuantas sorpresas: más de 400 imágenes desplegadas sobre grandes paneles, en grupos hasta de 60 piezas, conformando inesperados ensayos fotográficos, temas variados que abarcan 33 años de vida contemporánea (1980-2013); la magia del blanco y negro e impresiones impecables hechas de manera artesanal; la pasión por lo analógico, hoy de vuelta en los circuitos culturales más trendy; concepto y realización de la muestra con detalles que la hacen fascinante y cautivadora: fotos que transmiten una energía insólita, imprevisible, milagrosa; imágenes de personalidades varias que simbolizan poderes y contrapoderes; personalidades emblemáticas opuestas que conviven unas frente a otras, en una misma sala, sin sobresaltos, serenamente, como las 21 imágenes que corresponden a diversas actividades de Chávez y otras tantas de Carlos Andrés Pérez.

Obras fruto del profesionalismo, la creatividad y la honestidad del autor. No hay fotografías manipuladas, ni sesgadas, falseadas, panfletarias o instrumentalizantes en ninguna sección de la muestra. ¿El secreto?

Son fotos periodísticas A1+ y el periodismo —por si alguien lo olvidó— le da voz, visión y dignidad a todo el mundo: gobierno, oposición, sociedad civil. Esso Álvarez sabe cuál es el verdadero periodismo, para qué sirve, para qué se usa y él lo ha usado bien.

Por eso en la exposición se respira convivencia, conciliación, entendimiento, solidaridad, integración, conexión, actitudes positivas todas, muy útiles en la época en que vivimos. Estamos inmersos en tiempos de gran complejidad, que también son tiempos para contar, mostrar, entender lo que está pasando y esta es una buena noticia.

En suma, Esso le quiso hacer un homenaje al país, un homenaje a la fotografía analógica, al blanco y negro, la convivencia, la conciliación. Y lo logró. No sólo con grandes figuras del poder político, económico y cultural, sino también con imágenes de gran ternura, el poder de los niños que juegan en viviendas humildes. Hasta hizo un homenaje a John Cage, demostrando en todo momento una gran apertura intelectual.

Fue una muestra merecedora del gran éxito que tuvo y seguirá teniendo.

Sin embargo, siempre aparecen detractores, envidiosos e insidiosos, malévolos e intolerantes que desde alguna red social inventan cosas, como atribuir el triunfo a vinculación con el gobierno.

Que sepamos, Esso Álvarez o cualquier otro artista, esté donde esté y con quien esté, no necesita apostilla de La Haya, ni reconocimiento oficial alguno para demostrar el valor de su trabajo. El talento es más fuerte que la desidia y la intolerancia, y el arte —la fotografía es arte tiene una vida más larga que cualquier especulación asociada a habladurías del momento o a malas intenciones.

Acerca de Esso Álvarez y su universo fotográfico tenemos una larga historia que contar. Pero será en nuestro blog, próximamente. Ahora, sólo tres palabras: ¡bravo, Esso, bravo!

Margarita D’Amico

El artista

ESSO ÁLVAREZ nace en Maracaibo, estado Zulia, Venezuela, el 19 de junio de 1960. Investigador visual, coleccionista ecléctico, editor y promotor cultural, trabaja desde 1983 a 2008 como fotoperiodista y editor gráfico en diversos medios de comunicación impresos. Su obra ha sido exhibida y ha obtenido reconocimientos dentro y fuera del país. En la actualidad se desempeña como docente en la Universidad Nacional Experimental de las Artes, UNEARTE, Ceca-Armando Reverón. Su exposición Estética del poder. Fotografías 1980-2013, presentada en la Galería de Arte Nacional, Caracas, de julio 2016 a marzo 2017, se exhibe en el Museo de Arte Contemporáneo del Zulia, dentro de la programación del festival Foto Maracaibo 2017.

Mi ética y lealtad están con la materialización del proceso creativo y conmigo mismo.

 

INFORMACIÓN DE LA EXPOSICIÓN ACTUAL

Fecha Inicio:
02/12/2017

Dirección:
Av. Universidad con prolongación
Cecilio Acosta

Sala:
Sala 1

Artista:
Esso Alvarez