Cuerpo en Cuestión

12 abril, 2018

Artistas: Agustina Isidori, Carmela Fenice, Corina Lipavsky, Heidi Barkun, Lorena Riga, Malu Valerio, Silvia Martínez, Martha Calderón, Marithe Govea Meoz, Mónica Nava, Neydalid Molero, María Verónica Machado, Lourdes Peñaranda, Elsy Zavarce y Oriana Nuzzi.

Curaduría: Elsy Zavarce, Neydalid Molero y María Verónica Machado.
Museografía: María Verónica Machado.

La exposición constituye 18 obras conformadas por esculturas, fotografías, instalaciones, performance y videoarte, las cuales crean un espacio sensible y reflexivo en torno al cuerpo.

 

En su texto crítico Neydalid Molero señala:

CUERPO EN CUESTIÓN propone explorar las nociones del cuerpo como origen y base de la identidad, en aspectos como la construcción de género, el ejercicio del poder, el ser en el mundo, todos asuntos significativos cuando se trata de la mujer como sujeto.

Cada artista, dentro de sus propias inquietudes creadoras, ha abordado la idea de cuerpo como fenómeno y como concepto, como soporte material y como energía, como hábito y como espacio social, como protección y como lugar de violencia.

Se propuso trabajar en torno a enfoques complejos de esta noción, a partir de los ejes temáticos: el cuerpo como espacio, el cuerpo imaginado, el cuerpo metonímico, el yo en el otro y el cuerpo político. Estos ejes no pretenden ser exhaustivos ni limitantes, sino puntos de referencia para desarrollar e interpretar el trabajo creador.

Cuando hablamos del cuerpo como espacio o como lugar, se hace referencia al mismo como elemento fenoménico que soporta nuestro estar/ser en el mundo, lo corporal definido desde el sentido espacial y relacional, aquello que me contiene y a la vez soy yo mismo. El cuerpo así, va tomando forma en un dialogo con las topografías existenciales y las geometrías espaciales, de un modo rizomático construye vínculos y es determinado por ellos.

Este punto de vista es propicio para interpretar las obras con las que participan Elsy Zavarce y Lourdes Peñaranda, que desde enfoques distintos muestran las complejidades que atraviesan esta percepción de lo corporal, como metáfora territorial o arquitectónica, una y otra ligadas a aspectos antropológicos y filosóficos.

Desde otro planteamiento tomamos la idea del cuerpo como memoria, una noción que se elabora en un conjunto de sensaciones, imágenes, movimientos, repeticiones.  Aquí caben por ejemplo, las huellas emotivas, traumáticas o placenteras, que dibujan una especie de conciencia fantasmática de propio cuerpo.

Este cuerpo imaginado que es parte efectiva de nuestra autorrepresentación, deviene a veces en bordaduras del dolor, que asoman sobre la figuración de lo “normal”, como heridas o malformaciones, en el caso de la obra de Mónica Nava.

Otras veces esta idea es señalada por especies de paisajes corporales que son recorridos por el camino de la intimidad, evidenciado en la obra fotográfica de Carmela Fenice.

También en las piezas de videoarte de Agustina Isidori se exploran las huellas emotivas, en este caso del trauma. Ella establece una relación metonímica entre naturaleza y cuerpo, enlazados en la idea de la herida causada por el abuso, en palabras de la propia artista es una “lectura personal sobre la violencia latente y naturalizada sobre el cuerpo de la mujer.”

La representación metónimica también puede relacionarse con la propuesta de videoarte de Marithe Govea y Corina Lipavsky, allí trabajan a partir de una información corporal tan personal como es la huella dactilar,  para explorar otras posibles conformaciones de ella sin nunca dejar de ser piel.

Nuestra autopercepción del cuerpo se da también, en ese encuentro con el otro para integrarse uno mismo. Mirar al otro, mirarse desde el otro, el cuerpo como imagen especular para el otro, con la que dibujamos y desdibujamos nuestra identidad.  Es en este ámbito donde se ubica la propuesta de Lorena Riga, en la cual su rostro como imagen especular se construye “bello” para el espectador, el Otro que me ve, la otra mirada que completa mi identidad.

Del concepto del cuerpo individual como lugar fenoménico donde toma lugar nuestra identidad personal, deriva la idea del cuerpo social como el campo que se extiende mediante vasos comunicantes entre individuos para dar forma a una identidad social. Ambas nociones están atravesadas por lo político, como ejercicio del poder que determina y norma los valores y derechos tanto de individuos como de grupos sociales. Podría decirse que el cuerpo como fenómeno natural, como representación y como vivencia, siempre va a estar sensiblemente relacionado con el poder.

Alrededor de esta tesis, casi todas las obras de esta exposición tocan el eje reflexivo de lo político desde y sobre el cuerpo. Sin embargo, algunas de las artistas lo expresan de un modo quizá más evidente.

“Especies Domésticas” de Malu Valerio, por ejemplo, se mueve en el espacio de la casa, el espacio doméstico que es generalmente el de lo privado, lo secreto, lo individual. Es allí donde Valerio fabrica su taxonomía personal, en la cual la mujer es parte de la categoría de especies que habitan el hogar. Aquí la figuración del cuerpo es análoga a un catalogo de registro, ese cuerpo/mujer que es calificado dentro de la misma clase que cuerpo/mascota, cuerpo/animal.

En el cuestionamiento del cuerpo de la mujer como representación dada, nace la idea del cuerpo como lugar de ausencia del sujeto, bajo el precepto de que su percepción como identidad material e inmaterial es un producto cultural, donde la persona puede experimentar el extrañamiento en su propia búsqueda de “hacerse cuerpo”, como plantea Oriana Nuzzy sobre su obra de video-instalación.

De las tensiones reales a las que el cuerpo de la mujer es sometido, una de las más comunes es la influencia ejercida desde la institución médica, donde la salud es sinónimo de normalidad (adecuado a la norma). En esta esfera desarrolla su propuesta Heidi Barkun, en la cual pone de manifiesto la vivencia del propio cuerpo desde la concepción normativa de la infertilidad como enfermedad.

Por su parte, María Verónica Machado, trabaja en el discurso conceptual las relaciones de poder sobre las que construye su identidad como mujer, desde una posición de empoderamiento como sujeto que toma su lugar, desde la política doméstica o privada hasta la política social o pública.

Justamente en terreno de lo social, Neydalid Molero desplaza la representación de ese cuerpo como soporte de identidad del sujeto individual, hasta el cuerpo/cuerpos social, complejo, diverso, difuso, nutrido por configuración de muchas identidades. Sus obras giran alrededor de ese cuerpo/tejido herido, que se ha desestructurado en medio de un caos de anomia, violencia y ruina.

El performance de la dupla Silvia Martínez-Martha Calderón, que cuenta con la participación de miembros de la agrupación experimental Tentempie Danza Teatro, representa a través de la acción, el cuerpo colectivo que va determinándonos como sujetos y como sociedad, la realidad de cómo nos movemos siempre como parte de un órgano que nos trasciende y al que damos trascendencia.

Cuerpo en Cuestión busca hacer trazos sobre nuestra experiencia de cuerpo e identidad, desde nuestra posición de sujetos diversos y plurales, sin ánimo universalizador. Proponemos un espacio de dialogo, un encuentro de sensibilidades en torno a ese rasgo existencial que tenemos en común, siendo mujeres, e igualmente confrontar diferencias y perspectivas, haciendo evidente que lo complejo no puede encerrarse en estereotipos ni agotarse en fundamentalismos.

 

(Este texto nace del proceso de discusión y creación a través de varios meses de compartir ideas y experiencias con María Verónica Machado y Elsy Zavarce, y se nutre de los textos que algunas artistas escribieron sobre su propuesta)

INFORMACIÓN DE LA EXPOSICIÓN ACTUAL

Fecha Inicio:
24/03/2018

Dirección:
Av. Universidad con prolongación
Cecilio Acosta

Sala:
Sala 5

Artista:
Agustina Isidori, Carmela Fenice, Corina Lipavsky, Heidi Barkun, Lorena Riga, Malu Valerio, Silvia Martínez, Martha Calderón, Marithe Govea Meoz, Mónica Nava, Neydalid Molero, María Verónica Machado, Lourdes Peñaranda, Elsy Zavarce y Oriana Nuzzi.